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Capacidad del consumidor Venezolano

Un breve analísis de la situación del consumidor Venezolano realizado por Vladimir Ricoveri.

¿Consumidor venezolano?

Es común encontrar conclusiones como "el consumidor venezolano está afectado por la crisis" o "el consumidor venezolano come menos", pero el primer error que se comete en nuestro país es incurrir en las generalizaciones, pues en Venezuela existen grupos de consumidores o segmentos poblacionales cuyo comportamiento es totalmente diferente.

En el análisis económico es muy importante definir las agrupaciones de consumidores que son centro de estudio y entender que las variaciones son un promedio, "que suele ser engañoso en algunas ocasiones". No toda la población puede sentirse identificada con los resultados, porque quizás estén muy lejanos a su realidad.

La capacidad de consumo del venezolano en este período ha estado muy limitada por la recesión económica. Por qué el costo de la canasta básica de consumo del venezolano, se eleva de manera continua y acelerada en Venezuela, es decir, reducir a un mínimo la inflación..

Sin embargo, uno de los factores clave que afecta directamente el consumo del venezolano es el continuo crecimiento de los precios de los bienes y servicios básicos, como pueden ser los alimentos, los servicios básicos, la salud, vivienda y la educación.

Las bajas que experimentaron algunos rubros alimenticios como frutas, mayonesa, cereales y pescados, marcaron la tendencia de la canasta alimentaría, que registró un retroceso de 0,06% al cotizarse en 224.915 bolívares al cierre de junio. Los alimentos que, al contrario, registraron aumentos están encabezados por las semillas y oleaginosas que, en conjunto, subieron 9%. Le siguen las bebidas no alcohólicas, con 5%; azúcar, 3%; y las carnes otro 2%.

Hasta marzo de 2001, el estrato poblacional que más creció fue el D (de pobreza moderada) que se incrementó casi 8%. Entretanto, la clase media fue la que registró un menor avance en el aspecto salarial, que se mantuvo estable debido a que se movió al mismo ritmo de la inflación.

La capacidad de compra como el consumo del venezolano promedio se sitúan por debajo de los niveles alcanzados en 1998.

En el estrato social DE, justamente el que tiene la mayor propensión al consumo, cualquier bolívar de aumento que se percibe es un bolívar completo que se gasta, porque la población más pobre no tiene ni capacidad ni cultura del ahorro. Esto hace que cada incremento de salarios en este estrato provoque un disparo mucho mayor en sus niveles de consumo, en comparación con las variaciones que se producen en los sectores poblacionales más pudientes.

Cerca de 38% del ingreso real del trabajador se dedica al consumo de alimentos, lo que explica el alto beneficio que se registra en la comercialización de rubros procesados, concentrados y naturales con un aumento salarial.

En el primer trimestre del 2002, la demanda alimentaría se incrementó en casi todos los productos; sin embargo, existen tres tipos de productos que han sido especialmente beneficiados: el arroz, la pasta y la harina de maíz. En economía son llamados bienes inferiores (aquellos que incrementan sus ventas cuando la población es más pobre, por su bajo costo), pero en Venezuela son productos de alto consumo y junto con el queso rallado, la margarina y el café, están incluidos en la dieta básica.

El segundo grupo del sector alimentos que se benefició en el período comprendido entre enero y principios de abril fue el de productos importados -especialmente el trigo-, que representan un atractivo adicional, pues la relativa estabilidad de la paridad bolívar-dólar hace que tengan precios bajos, lo que favorece su importación.

Cifras de Datanálisis señalan que en Venezuela 41% de la población está en el estrato más pobre y 39% en el de pobreza moderada. Entre estos dos sectores se ubica 80% de la población.

El ingreso promedio del estrato E es 34 veces más pequeño que el ingreso del estrato AB, integrado solamente por 3% de las personas que viven en el país. Esto quiere decir que con el presupuesto de una familia del estrato más pudiente de la población viven 34 familias del sector más pobre. Aquí se marca, de plano, una diferencia abismal que dice que esos dos consumidores son totalmente diferentes, no sólo por el tamaño del ingreso, sino también por sus patrones de consumo.

Una familia del estrato E cuyo número de integrantes generalmente supera al promedio de una familia venezolana, calculado en cinco personas- dispone de 148.000 bolívares mensuales, y se supone que trabaja más de un miembro del núcleo familiar.

El estimado oficial es que en el estrato DE hay 1,6 trabajadores remunerados por familia, lo que indica que el ingreso per cápita se sitúa muy por debajo del salario mínimo oficial (apenas 90.000 bolívares), ya que mayormente los integrantes del estrato E están empleados en el sector informal de la economía.

Contrariamente, el ingreso de una familia AB supera el monto de 5 millones de bolívares -luego de la deducción de impuestos-, aun cuando el promedio de ingreso mensual en algunos casos puede hasta duplicarse.

Existen dos tipos de canastas alimentarías. En primer término se encuentra la canasta normativa, cuyo cálculo estima que el grupo familiar debería contar con al menos 185.000 bolívares para cubrir sus necesidades básicas de alimentación.
La canasta alimentaría de costumbre es la segunda opción e incluye aquellos alimentos preferidos por el consumidor promedio del país. Su costo es de 260.000 bolívares.

La variación entre ambas canastas demuestra que la falta de cultura alimentaría merma la disponibilidad de dinero en la familia. No se combinan adecuadamente los productos de la canasta normativa. Al hacerlo correctamente se garantiza, además de salud, una mejor distribución del presupuesto familiar.

Este analisis corresponde al primer semestre del año 2002, sin embargo a principios del 2003 la economía de Venezuela se ha visto extremadamente golpeada por la situación politica, social y economica. Donde un control de cambio y precios de producto de primera necesidad que se registra en este mes de febrero, aumenta el desavastecimiento y paralización de muchas inversiones tanto nacionales como extranjeras, pero debemos trabajar para salir adelante y resolver de una vez por toda el conflicto que afecta a todos los venezolanos y devuelvan la autonomia de nuestras instituciones.

vladimir Ricoveri
Director de RicoveriM@rketing

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